¿Cuáles
son los riesgos?
• Los niños
son abusados sexualmente para crear pornografía
que luego circula en Internet y a través
de los teléfonos celulares. Internet
dio origen a una explosión de la producción
y circulación de imágenes de abuso
infantil. Un acceso más fácil
a la pornografía infantil aumenta la
demanda, que a su vez incrementa el incentivo
comercial para crear más imágenes…
y abusar de más niños.
• Se venden niños en línea
con fines sexuales.
• Los niños corren el riesgo de
ser “atraídos” por desconocidos
cuyo propósito es abusar de ellos y explotarlos.
Es común que se utilice la pornografía
en este proceso de “atracción”.
• Se alienta a los niños a poner
en Internet fotos, datos personales y /o videos
de ellos mismos y de otros, o a enviarlos vía
email o celular a desconocidos.
• Se expone a los niños que utilizan
Internet a una variedad de materiales que pueden
resultar muy dañinos, tales como pornografía
adulta, racismo, suicidio, anorexia y daño
a sí mismos.
La llegada de Internet como producto de consumo
masivo facilitó abusos contra niños
y adolescentes que tienen consecuencias más
serias y son más difíciles de
rastrear que antes. Por ejemplo, ha habido un
incremento colosal de la producción y
distribución de pornografía infantil,
y una mayor cantidad de niños son reclutados
y abusados por bandas criminales para conseguir
imágenes que puedan vender. A menudo,
estas mismas bandas criminales que producen
imágenes de abusos sexuales de menores
están involucradas en el tráfico
de niños con fines de prostitución
y turismo sexual.
Una acción policial descubrió
a 300.000 personas en 66 países que habían
comprado imágenes de abusos sexuales
de menores de un solo sitio web utilizando sus
tarjetas de crédito. El sitio web que
vendía esas imágenes estaba en
los Estados Unidos, pero los hombres que proveían
la mayor parte de las imágenes estaban
en Rusia e Indonesia. Ese caso subraya claramente
la naturaleza global del problema y la necesidad
de respuestas globales.
Las imágenes de abuso sexual de menores
se toman para la gratificación sexual
de adultos. Pero los adultos también
suelen utilizar esas imágenes para “atraer”
o preparar a los niños para el abuso
y la explotación sexual.
Niños adolescentes de todo el mundo
han sido contactados a través de salas
de chat en Internet, grupos de noticias, sistemas
p2p, teléfonos celulares y otras tecnologías
por adultos que buscan a menores para abusar
de ellos y explotarlos sexualmente. Los sistemas
de mensajes instantáneos también
han sido usados por adultos con el mismo propósito.
Esos adultos, que suelen utilizar una identidad
falsa, ganan la confianza de un niño
con el tiempo y pueden convertirse en su “amigo”.
Pueden persuadir al niño para que les
envíe fotos de ellos mismos y de sus
amigos, comparta datos personales, utilice una
cámara web y comparta sentimientos y
“secretos” íntimos por Internet.
También pueden persuadirlo para que conozca
a estos desconocidos en la vida real. Esos niños
han sido violados o atacados sexualmente. En
algunos casos, hasta han sido asesinados.
En algunos países estamos empezando
a ver la introducción de servicios de
rastreo, que pueden utilizar la red de telefonía
móvil o sistemas de localización
global, o ambos. Aunque esas tecnologías
pueden resultar útiles si la finalidad
es buena, esa misma capacidad de brindar información
sobre la ubicación de un niño
también se presta al abuso. Se debe tener
mucho cuidado y asegurar que estos servicios
cuenten con los recaudos operativos adecuados.
A través de Internet, los teléfonos
celulares y otras tecnologías interactivas,
los niños y jóvenes están
expuestos a una amplia gama de imágenes
y materiales pornográficos, racistas,
xenofóbicos y/o violetos que, aunque
sean legales, pueden ser muy dañinos.
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